CAMPOGIRO


Fabricante
Esperanza y Unceta
Origen
Guernica
Fecha Fab.
1916 - 1919
Sistema
Semiautomático
Long. Total
237 mm.
Long. Cañon
165 mm.
Peso
1000 gr.
Calibre
9 mm largo
Empuñadura
Madera
Ánima
Estriada, 6 a la derecha
D. Venancio López de Ceballos y Aguirre
CONDE DE CAMPO GIRO
DE GUARDIAMARINA A INVENTOR.
La reseña de que D. Venancio López de Ceballos y Aguirre nació en Peña Castillo, Santander, el 1 de agosto de 1856 puede leerse en el encabezamiento de la Hoja de Servicios perteneciente a la Segunda Subdivisión del Cuerpo de Estado Mayor del Ejército, donde el creador de la más genuina pistola española sirvió sus últimos años como militar en activo. Pero antes de ahondar en la historia, aclarar que la denominación de Campo Giro, nombre de una zona aledaña a la ciudad de Santander, es la que le concedió el rey al otorgar el título de Conde a uno de sus antepasados como premio por sus hechos de armas.
D. Venancio era el segundo de tres hermanos, llamándose Antonia la menor, y Juan el primogénito, quien asimismo fue militar de Caballería, carrera en la que alcanzó el rango de general.
Inducido por el ambiente marinero de la capital montañesa, ingresó en la Escuela Naval de San Fernando (Cádiz) aunque, sin llegar a cumplir los veinte años, el 30 de julio de 1876, ingresa en la academia de Caballería de Valladolid, en la que permanece hasta el 10 de julio de 1879 y en la que alcanza el grado de alférez, siendo el número uno de su promoción.
El 1 de septiembre de 1881 ingresa como alumno de la Escuela de Estado Mayor, alcanzando en julio de 1885 el grado de teniente, y siendo ascendido a capitán el 15 de abril de 1893.
Ese mismo año es destinado a ífrica donde recibe su bautismo de fuego, destacando por su actitud frente al enemigo reflejada en su Hoja de Servicios, donde incluso se indica su estatura (1,75 m), nada despreciable para la época, así como que hablaba fluidamente inglés y francés.
Ascendió a comandante el 13 de febrero de 1897, participando voluntariamente en la Guerra de Cuba, hacia donde partió el 23 de febrero de 1898 desde A Coruña en un vapor que llegó a La Habana once días después, para ser asignado como Jefe de Estado Mayor de la Brigada de Matanzas, nombre que recibe una zona de la isla.
Después de varios destacados hechos de armas, y de haber sido jefe de Estado Mayor de la Tercera División del Cuerpo de Occidente, se ordena su regreso a la Península tras ser nombrado diputado a Cortes por la provincia de Cáceres, fijando su residencia definitiva en Madrid y quedando en situación de excelente.
A finales de 1899 cesa en su cargo de Diputado y vuelve con la Cruz de segunda clase al Mérito Militar con distintivo rojo, en recompensa al comportamiento observado durante el bombardeo de la plaza de Matanzas, y dos meses después se le concede otra condecoración de igual rango, y pensionada, por las operaciones efectuadas en Cuba desde el 27 de abril hasta el 16 de agosto de 1898.
Con el comienzo del siglo XX, de nuevo excedente, solicita licencia para viajar a Francia e Italia, seguramente motivado por el diseño de su futura pistola.
En esta situación de excedencia y supernumerario sin sueldo permaneció varios años, siendo nombrado ayudante de campo del Capitán General Fernando Primo de Rivera y ascendido a teniente coronel del Estado Mayor en 1909.
1904-1913-LA GESTACIÓN DEL ARMA
El Conde renunció a su carrera militar para dedicarse plenamente a la creación de su pistola, cuyos prototipos se realizaron en la Fábrica de Armas Portátiles de Oviedo, en 1904. De esta primera pistola hubo tres variantes que se distinguían por detalles en el martillo percutor y en la forma del armazón de la empuñadura, cubiertas por la patente Nº 34.798 de ese mismo año. El diseño incluía las posibilidades de que esta arma se fabricase en calibres 7,65 mm, 9 mm Corto, 9 mm Largo Bergmann y .45.
Con el fin de que su pistola fuera adoptada por el Ejército, trabajó evolucionándola constantemente, consiguiéndolo por fin por la Real Orden Nº 216 de 24 de septiembre de 1912, que la declaró reglamentaria, denominándola Pistola Campo Giro.
Este arma debió ser hasta bastante después de su reglamentación notablemente escasa, pues el Teniente Coronel Vázquez de Aldana, en su obra “Armas y Defensa”, hace una amplia mención de ella, pero sólo por referencias, ya que dice no haber sido capaz de encontrar ninguna en el comercio para poder evaluarla adecuadamente, lo que es sorprendente no sólo por su condición de militar de alta graduación, sino además porque estas palabras fueron escritas ya en 1916.
D. Venancio pudo ver como su sueño se hacía realidad, incluso como el rediseño de su arma obtenía también los beneplácitos oficiales para continuar su nombre y hasta la estrella de cinco puntas alusiva al Cuerpo de Estado Mayor. Sin embargo, no alcanzó a disfrutar este hecho, pues aunque el Modelo 1913-16 se daba como seguro sustituto a su predecesor, la aceptación oficial no se produciría hasta 1917, después de que el capitán Luís Stuyck fuera comisionado para evaluar su idoneidad.
El Conde del Campo Giro moría el 22 de mayo de 1916 a consecuencia de las heridas producidas en la Casa de Campo de Madrid, cuando tras sufrir un desvanecimiento su caballo se desbocó, produciéndose en la caída la fractura de la base del cráneo. Sus restos reposan desde entonces en la Sacramental de San Isidro de Madrid.
El 4 de julio de 1918, en memoria y reconocimiento a los servicios prestados, Alfonso XIII concedió a su hijo Gonzalo el título de Conde de Peña Castillo.
El inventor de esta arma fue un hombre culto que, como incluso refleja su historial militar, hablaba varios idiomas, algo poco frecuente en aquellos años, y que viajó por diversos países acrecentando aún más su cultura y conocimiento. No obstante, no cursó estudios de ingeniería, aunque sí se aplicó en el conocimiento de la resistencia de materiales, balística, etc., que tan útil le resultaría en el desarrollo de su invento.