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COLT WALKER

 

Fabricante

Samuel Colt

Origen

EEUU

Fecha Fab.

1847

Sistema

Percusión

Long. Total

39,61 cm

Long. Cañon

23 cm

Peso

2.250 gr cargado

Calibre

44

Empuñadura

Nogal

Ánima

Estriada

 
 
El arma Historia Fotos
Uno de los mayores premios para un coleccionista de armas es poseer en su colección un modelo Walker de los fabricados en 1847 por Samuel Colt. Este revólver le permitió retornar al negocio de las armas y ofrecer un arma poderosa a los Estados Unidos durante la Guerra con Méjico.

La firma Colt cayó en bancarrota en 1842 al carecer de un contrato con el gobierno de los Estados Unidos para proveerlo con el revólver Modelo Paterson. Pero Colt tení­a en mente varias mejoras para uno nuevo. Todo lo que necesitaba era el valioso pedido del gobierno, y la Guerra con Méjico podí­a ser el detonante para conseguirlo.

Así­, en el verano de 1846 le escribió una carta a su amigo, Samuel H. Walker, que en ese momento formaba parte de los Rangers de Texas y que, recientemente, habí­a sido nombrado capitán del regimiento Mounted Rifleman (Fusileros Montados) de los Estados Unidos en el Estado de Maryland. En ella le señalaba las mejoras que habí­a concebido para su nuevo revólver, y le solicitaba ayuda para hacerse con el contrato del Gobierno.

El capitán Walker querí­a a sus hombres armados con revólveres Colt. Los habí­a usado en Florida contra los indios Seminolas, y en Texas contra los Comanches, y ahora también los deseaba para enfrentarse a los mejicanos, así­ que le contestó a Colt con otra carta donde le comunicaba: “Con respecto a su nuevo revólver, con esas mejoras opino que se puede convertir en el arma más perfecta en el mundo”, pasando luego a narrarle el Combate de Hays en 1844, cuando 15 Rangers rechazaron una partida de 80 guerreros Comanches, “matando e hiriendo a la mitad de ellos”.

Ambos se reunieron el 2 de Diciembre de 1846 y Walker aportó nuevas ideas pera el arma de Colt. Se trataba de un revólver basado en el modelo Paterson de 5 tiros, pero mucho más mejorado. Así­ nació el Colt Walker, un revólver de 6 disparos del calibre 44 con mucha más potencia que el Paterson, y por supuesto, más fácil de cargar, pues en este último habí­a que sacar el tambor para cargarlo, lo que conllevaba desmontar todo el revólver, cosa casi imposible para un soldado de caballerí­a, por lo que una vez agotado el tambor, tan sólo contaba con el sable como única arma.

A finales de ese mismo mes, el capitán Walker viajó a Washington con la intención de conseguir nuevo armamento para su recién creada unidad. Entre sus pretensiones estaba lograr que el Gobierno se involucrara en la compra del nuevo revólver de Colt.

Se ve que no perdió el tiempo, pues como consecuencia de ese viaje, Colt recibió el 4 de Enero de 1847 un contrato del Gobierno en el que se le solicitaba 1.000 revólveres de su nuevo modelo a 25 dólares unidad. También recibirí­a un adicional de 3 dólares en concepto de polvorera y piezas de repuesto.

Colt lo tení­a todo excepto una fábrica que produjera sus revólveres, pues la suya se habí­a cerrado con la crisis de 1842. Convocó a Eli Whitney, hijo del inventor de la famosa desmotadora de algodón que habí­a revolucionado la industria en su momento, y que estaba produciendo rifles para el gobierno, y ambos llegaron a un acuerdo para fabricar los Walker en su fábrica.

Colt no solamente cumplió con el contrato de 1.000 unidades para el ejército, sino que a mayores fabricó otros 100 con objeto de donarlos a personas influyentes; una í­nfima cifra de estos fueron vendidos también a civiles.

Desgraciadamente para el capitán Walker, su temprana muerte le iba a impedir comprobar la eficacia del arma que habí­a ayudado a crear. En 1847, durante la batalla de Huamantla, cargó al frente de sus hombres contra un grupo de lanceros mejicanos del general Santa Anna y resultó muerto en la refiega.

El Colt Walker, conocido oficialmente como "Model 1847 Army Pistol", medí­a 39,61 cm. (15 ½ pulgadas) de longitud y tení­a un cañón de 23 cm. (9 pulgadas). El arco del guardamonte, en ángulo recto en su parte posterior, era de bronce y la baqueta tení­a una palanca giratoria que quedaba retenida por medio de una traba accionada a resorte. Las cachas eran de nogal y los aparatos de punterí­a estaban compuestos por una guí­a colocada en el extremo del cañón y por una entalladura en el martillo a manera de alza.

Colt contrató a W. L. Ormsby, un renombrado grabador de Nueva York, para diseñar la escena que iba a ser grabada en el tambor, y que habí­a sido sugerida por el Capitán Walker: el famoso Combate de Hays. Debido a que el grabador nunca habí­a visto a un Ranger de Texas, los ilustró con los uniformes de Dragones de los Estados Unidos. El tambor fue, además, grabado con el texto "COLT’S PATENT U.S.M.R.," y la porción plana del armazón, en su parte superior llevaba el texto "ADDRESS. SAML COLT NEW-YORK CITY".

Los marcajes adicionales estaban compuestos de una letra de la compañí­a (A, B, C, D, o E) seguidos del número del arma. Walker le indicó a Colt que los primeros revólveres debí­an estar marcados con una C, que era su compañí­a, y los demás debí­an ser estampados en orden alfabético.

El peso de este “cañón” era de más de 2 Kg., y los alvéolos del tambor calibre 44 podí­an contener 50 grains de pólvora negra y disparaba un proyectil cónico de 220 grains. El revólver, en el año 1846, era “tan efectivo como un rifle común a 100 yardas (91,44 metros) y superior a un mosquete a 200”.

El Colt Walker fue la primera arma corta de repetición declarada reglamentaria por el ejército de los Estados Unidos. Hoy en dí­a se conoce la existencia de sólo 168 unidades; la última que salió a la venta y de la que tengo noticia fue el 6 de Mayo de 2005 en la casa de subastas Greg Martin Auctions de San Francisco. Se adjudicó en 421.875 dólares.

La carga del arma se podía hacer de dos maneras: la tradicional, debiendo medir la pólvora, introducir esta en cada una de las recámaras así como el calepino, la bala lubricada y una vez hecho todo esto, atacar la carga con la baqueta y finalmente poner el pistón, y una más moderna donde se utilizaban cartuchos. Un proceso mucho más rápido que el tradicional.

Estos no eran tal como los entendemos ahora. Fueron diseñados para facilitar la carga de los revólveres y rifles de avancarga. Consisten en un simple cucurucho de papel que contiene la pólvora y está cerrado por un extremo con la bala. La carga del arma se limita a introducir el cartucho en la recámara y el pistón en la chimenea. Se puede ver uno de estos cartuchos en la sección de Fotos Históricas.

El papel era necesariamente fino para dejar pasar la llama del pistón, pero tenía el problema de que era frágil y absorbía la humedad. La solución a este problema fue patentada por William Mont Storm. Consistía en crear la vaina combustible con un trozo de intestino de animal. Exactamente igual que un chorizo. El sistema, por sorprendente que parezca, daba muy buen resultado, pues la tripa es más y fuerte que el papel.

El Walker de mi colección fue fabricado en Italia. Se trata de una reproducción exacta de los de época, ya que son muy pocos los afortunados que pueden acceder a los exorbitantes precios que se pagan por los originales.



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