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REVÓLVER GALAND

 

Fabricante

Charles Francois Galand

Origen

Parí­s

Fecha Fab.

1870 - 1890

Sistema

Doble Acción

Capacidad

6

Empuñadura

Marfil

 
 
El arma Fotos
La Guerra de Secesión norteamericana demostró definitivamente la eficacia de los revólveres frente a las pistolas, lo que motivó una gran proliferación de modelos y diseños para todos los gustos, al mismo tiempo que una masiva avalancha sobre las oficinas de patentes para intentar protegerlos del plagio, algo que no siempre se logró.

Entre los grandes centros productores de la segunda mitad del siglo XIX cabe destacar la villa belga de Lieja. Allí­, en la Rue Vivegnis Nº 296 tení­a su taller el diseñador de armas Charles Francois Galand (1832-1900) quien, junto al británico A. Sommerville, diseñó un revólver de fuego central revolucionario para la época que, por su original mecanismo de extracción y por su nivel de fabricación, es digno de entrar en el mundo de la historia de las armas.

El 5 de octubre de 1868, Galand registra, junto con su asociado A. Sommerville, una patente en Gran Bretaña con el número 3.039 que amparaba un revólver de expulsión automática de vainas. Los primeros modelos fueron fabricados en Birmingham (Gran Bretaña) por la firma Braendlin, de la que era socio Sommerville,

A su muerte, Galand se establece en Parí­s en 1870. Perfeccionó el revólver y lo vuelve a patentar con fechas 28 de febrero, 24 de junio y 24 de setiembre de 1872, pasando a denominarse definitivamente "Revólver Galand á Extracteur Automatique".

No obstante, el éxito de su revólver no fue el deseado, pues aunque fue evaluado por los ejércitos británico y suizo, sólo tuvo el privilegio de que fuera adoptado por la Armada Imperial Rusa el 12 de Marzo de 1871, fabricándolos en el arsenal de Tula y utilizándolos hasta que recibió el pedido de los Smith & Wesson Modelo Russian encargados a la firma norteamericana. Más éxito tuvieron los modelos de bolsillo, de iguales caracterí­sticas pero de menor tamaño y calibre.

Participó en ambos bandos en la guerra franco-prusiana (1870-1871), y al terminar el conflicto, se presentó junto con el revólver Chamelot-Delvigne para pasar a formar parte de la dotación del ejército francés, decantándose al final este por el segundo, alegando su mayor robustez y sencillez.

Sin duda lo que caracteriza al revólver Galand es su sistema de extracción automática. Esta operación requiere el desplazamiento de una palanca que empuja hacia delante al cañón y al tambor, unidos entre sí­. En su recorrido llega un momento en el que, debido a un tope situado en el eje, el disco del extractor se separa del tambor, sujetando a las vainas por su pestaña. El cañón-tambor continúa su avance hasta que las vainas quedan fuera de sus recámaras, cayendo al exterior al colocar el arma verticalmente. Al hacer este movimiento a la inversa, se permite la recarga del tambor, fijando el conjunto al armazón de forma sólida.

Como curiosidad adicional, mencionar que fue el primer revólver, y creo que el único hasta la fecha, que contaba con selector de cartuchos. El disco extractor que, al abrir el revólver, queda entre el tambor y el armazón, deja el espacio exacto para que caigan las vainas disparadas, pero no así los cartuchos sin disparar. De este modo, sólo se tenía que recargar los cartuchos disparados. Aun hoy e día, con los revólveres basculantes laterales, cuando oprimes el extractor, el tambor se vacía sin hacer distinción entre las vainas y los cartuchos.

La palanca de apertura, que hace también de arco de guardamonte, se sujeta a la parte delantera del eje del cañón-tambor. En su parte media una biela permite su desplazamiento hacia abajo, al mismo tiempo que empuja al conjunto desplazándolo hacia delante. El guardamonte, provisto de un espolón, lleva una muesca que es la que ancla dicha manivela al armazón, debiendo pulsarla para liberarla de nuevo.

Algunos de los modelos militares tení­an la opción de poder adaptársele un culatí­n, estando mecanizados los taladros para su ajuste, convirtiendo el revólver en una pequeña carabina.

Aunque su obra más conocida es este revólver, también diseñó otros modelos que permití­an su desarme sin necesidad de herramientas, y un sistema de expulsión automática de las vainas en fusiles monotiro.

Tras la muerte de Charles-Franí§ois Galand en 1900, su hijo René continuó con el negocio hasta 1942. De él fue la invención en 1904 del revólver Velo-Dog, destinado a ser empleado por los ciclistas para defenderse de los perros, los cuales producí­an innumerables accidentes.


LOS GALAND ESPAÑOLES

Amado Barthelet fue un industrial de origen belga establecido en España en las localidades de Durango y Eibar. No se sabe con certeza si llegó a disponer de talleres propios, aunque se cree que las armas con su marca eran producidas por talleres ajenos a su propiedad.

Las primeras armas en las que figura su nombre corresponden a revólveres del sistema Lefaucheux, pero en 1869 consigue el privilegio para la fabricación en España del que serí­a su primer revólver de fuego central: el patentado un año antes por Galand. El arma se produjo en Eibar, desconociéndose el fabricante, y sólo se conoce un ejemplar marcado con el número 71, por lo que su producción no debió de ser muy numerosa.

La producción española hizo igualmente modelos de bolsillo en calibre 9 mm, teniendo también conocimiento de otros fabricantes que trabajaron sobre modelos propios o que, comprados a la industria belga, eran montados y decorados en España, aunque la calidad del acero dejaba bastante que desear.



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